Nutrición sana para niños

La niñez es la etapa de la vida donde más cambios se producen. Estos cambios tienen que ver con el crecimiento tanto físico como intelectual.


¿Sabías que en la etapa de la niñez es donde más cambios se producen? Estos cambios tienen que ver con el crecimiento tanto físico como intelectual de los niños. Por eso es de suma importancia la alimentación infantil, pues el cuerpo necesita los nutrientes necesarios para suplir el gasto que conlleva el crecimiento. De hecho, los efectos de la desnutrición en la primera infancia (entre 0 y 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden marcar a un niño de por vida, ya que la desnutrición impide el desarrollo conductual y cognitivo, desmejora el rendimiento escolar e incluso, en los casos más severos, puede ocasionar deformaciones óseas.


Antes que nada, hay que tener en cuenta que el alimento ideal para el recién nacido es la leche materna. Ningún otro alimento puede sustituirla, ya que cubre las necesidades de energía, proteínas, vitaminas, minerales y agua que necesita el bebé para crecer y desarrollarse adecuadamente. Un niño con buena alimentación tiene menos posibilidades de sufrir trastornos nutricionales, anemia, sobrepeso, obesidad, caries dental y problemas de aprendizaje escolar. Además, una alimentación adecuada contribuye a la prevención de ciertas patologías en la edad adulta, como las enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.


A partir del sexto mes, se recomienda complementar la lactancia materna con otros alimentos como:
  • Cereales: ricos en vitaminas del grupo B, que intervienen en la síntesis de las proteínas y son esenciales para el crecimiento y el desarrollo.
  • Frutas y verduras: aportan a nuestro organismo muchas vitaminas, fibra y minerales que son elementos necesarios para garantizar una salud óptima.
  • Yema de huevo: se recomienda incorporar su consumo de forma gradual y que esté preparada bien cocida. Contiene vitaminas liposolubles A y D, esenciales para la formación de los huesos y los tejidos.
  • Carnes: primero, se deben incorporar las menos grasas (pollo y pavo) y, gradualmente, la de ternera y cerdo. Contienen cantidades importantes de hierro, que es un componente de la hemoglobina, necesario para transportar el oxígeno y el anhídrido carbónico en la sangre y para los glóbulos rojos, que intervienen en procesos de obtención de energía.
  • Pescados: También deben ser incluídos en la dieta en orden. Primero los blancos y luego, pasado el año de vida, los azules. Ricos en ácidos grasos esenciales Omega 3 y Omega 6, vitaminas del grupo B y zinc, que colabora en los procesos de obtención de energía, es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario o de defensas del organismo. Además, tiene acción antioxidante.


Es importante recordar que en edad escolar no hay que forzar al niño a comer, ni castigarlo si no ingiere todo lo que se le pone, ya que se termina reforzando una conducta negativa. Simplemente se debe ofrecer los alimentos de una forma muy atractiva. Por ejemplo, tomates rellenos de carne, de atún, de pollo, con bolitas de mozzarella. Zanahorias y otras hortalizas con forma de palillitos o frutas cortadas haciendo dibujos. Cabe destacar que es fundamental que el niño incorpore unos buenos hábitos alimenticios en el entorno familiar. Por otra parte,  las guarderías y los colegios también son fundamentales para transmitir y reforzar esta educación gastronómica.


En Kinder My Garden fomentamos los buenos hábitos alimenticios. Con nutritivos desayunos,  meriendas  y almuerzos. ¡Si quieres obtener más información sobre nuestra institución te recomendamos seguirnos a través de nuestras redes sociales!

Una nutrición sana, equilibrada y completa es vital para que los niños puedan desarrollarse mejor, tanto física como intelectualmente.



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